miércoles, 6 de agosto de 2008

Rescates, entierros, lutos y algunos reencuentros..De monos iba la cosa















Por fin buenas noticias...Quizás estaba esperando este momento porque no quería ponerme melodramática...y hubo demasiadas muertes la semana pasada.

No es posible explicar la frustración que resulta después de salir corriendo para una emergencia, rescatar a un mono herido y tener que ponerle finalmente la eutanasia porque la heridas y las fracturas son realmente críticas...o simplemente encontrártelo ya muerto en la carretera...Y son esas caritas de persona que te miran con unos ojos vulnerables e inocentes lo que después se te queda torturándote en la cabeza.

La semana pasada fue realmente dura...Fueron 9 muertes entre envenenamientos, atropellos y cazas literales en alambres o snares. Todo ello para que uno reflexione acerca de lo que, desde que el hombre existe, es fruto de ese monopolio del planeta que ambiciosamente nos proponemos conseguir modelando a nuestro beneficio todo lo que nace y crece a nuestro alrededor...Y estas fatalidades tan evidentes que hoy se ven acá, ya lo fueron en su día en lo que ahora es nuestro hogar pero que se ocultan bajo el escenario civilizado ya casi terminado. Diani, todavía en proceso de esta explatoción urbanística, ya ha visto reducidas sus reservas forestales en un 90% y creo que no tardará mucho en verlas reducidas por completo. Bendito lujo de hoteles y playas con palmeras...construyamos el paraíso artificial sobre el paraíso natural...En ese absurdo nos movemos todos los días. Vomitivo.
En fin, no quería ponerme así y mirá vos que estoy escupiendo...Así que pasaré simplemente a explicaros las imágenes. La primera de ellas fue después de un rescate de un Syke atropellado...Lamentablemente tenía tres fracturas en tres de sus patas...Un brazo completamente en carne viva, sangraba por el trasero y había perdido más de un diente...Terrible imagen.

Mejor suerte ha sido la del bebé baboon que rescatamos hoy...En realidad, y para ser sincera, que John rescataba de entre las garras del alambre mientras teníamos a toda la tropa de Baboons gruñéndonos, enseñándonos los colmillos y bastante enfadados por estar tocando a su pequeño...Tienen muy mala onda, son temiblemente protectores y siempre se mueven en grandes grupos...Así que mientras John intentaba capturar al pequeño el resto tirábamos piedras a los grandes y gruñones machos. Al final conseguimos al bebé, y aunque al principio respiraba con dificultad, lo soltamos sin más, pues no tenía grandes heridas y seguro se recuperaría mejor entre aquellos que lo reclamaban tan ansiosamente. Finalmente, os muestro la imagen de un Vervet que fue envenenado y al que monotireo celosamente día y noche. Es mas listo... mi cosita ricaaaa...Ya me sabe hasta pedir comida...y aquí sale comiéndose un plátano que le acabo de dar después de mirarme así con carita de pena...Parece que se está recuperando bastante bien, lo cual es para celebrar entre tantas muertes. Quedémonos pues con esta foto.

viernes, 1 de agosto de 2008

El archipiélago de Lamu









De Malindi salimos hasta Lamu rebotando en el autobús por una carretera que más bien era un camino lleno de baches sorteando curvas, cabras y alguna que otra gallina. Los muy listos cogimos los asientos traseros para practicar las posturas más inverosímiles de cómo no salir con el culo amoratado, la espalda comprimida y chichones en el cráneo…TIA…This is Africa my friend. Despúes de cuatro horas de boting constante llegamos a Mailand y Safari, otro nuestro contacto en Lamu, nos acompaño hasta el bote para llegar a la isla. Conseguimos un casa de invitados con vistas al mar, hamaca y cama flotante…y no se si ha sido ese despertar entre los colores anaranjados del amanecer sobre el índico o este pueblo que es pura magia, que el mal sabor de boca que nos había dejado nuestra parada anterior se disuadió por completo al tomar el bote hasta la isla…Fue ponerse a llover e ir descubriendo poco a poco este enclave entre el resto de árboles flotando en el agua… Enmarcada en un ambiente tropical, revestida con sus barquitos y dhows humildes de pescadores y con huellas de un enclave árabe importante en sus tiempos pasados, conserva todavía una de vida predominantemente musulmana. Esta isla consigue transportarte más allá del tiempo y del espacio, con sus gentes tranquilas paseando entre las estrechas calles y conservando un aspecto local casi intacto, sin haber sido demasiado contaminada por las exigencias del turista.

No pudimos resistirnos a la tentación del típico paseo en Dhow. Un puma navega viento en popa a toda vela. Rasta, Abdul y el Capitán Pescanova forman la tripulación que nos lleva de excursión en busca de la isla de Robinson Crussoe. Palmeras, cabañas de paja y barro, cocoteros, un dhow y todo un océano acotado por islas listo para navegar.


Pescando al más puro estilo clásico, pececillos inteligentes, o al menos excusas para no sentirme tan torpe con el hilo como un suicida sin vocación. Engancha la gamba que no se escape, suelta un poco la cuerda enrollada en una tabla de madera, nada de canas...que es eso????....y lánzala con arte de cow boy. Si no es porque me cae a tan solo 3 cm del barco, es porque el gancho salta rozando la oreja de algún tripulante o suerte si no acabo por pescarme mi dedo, cicatriz eso si,...la cuerda se enmaraña y los peces son felices en el mar, supraalimentados con gambas que caen solas sin más al agua o demasiado fácil de zafar del gancho. Casi que cuando veían el hilo por el aire, salían los pececillos a la superficie tocando palmas y vitoreando a la espera de su próximo reparto de golosinas por la cabalgata de los los Reyes Magos...









Por la noche, paseando por las calles del pueblo…No hay farolas, pero las estrellas te van guiando a cada paso. Un cielo claro acotado por los techos de sus casas. Regateando en cualquier esquina por un vestido tipo Kanga y bebiendo el jugo de coco de este lugar mágico.

Segunda estación: Malindi








Malindi no resultó la ciudad ideal para unas vacaciones…Acá es dónde uno se siente completamente Mzungo con todas las connotaciones que el término conlleva y, si pueden y te descuidas un pelín, te cagan por todos los lados…Sientes el rechazo y la distancia de la gente. Necesaria experiencia quizás para comprender el otro lado y sentir el picor de los mosquitos en la piel de color, o sin color o multicolor. Es ese no poder pasear por las calles sin ser atravesado por las miradas que asocian al Mzungu con el rico, el explotador, el colonizador y el turista.

Tuvimos un pequeño incidente con la policía y gracias a que Rayman, nuestro siguiente contacto, pudo zafar con ellos. Nos intentaron buscar la vuelta porque habíamos estado fumando en un playa pública…y si, así son de absurdas las leyes en este país: No se puede fumar tabaco en los lugares públicos yo espacios abiertos cuando alguien está presente…Pero los muy cabrones buscaban dinero por debajo del fardo, no pretendían ponernos una multa, si no que trataban de acojonarnos con llevarnos presos si no pagábamos…hablaban en Swahili con Rayman para ver si sacaban tajada a esos turistas blancos…los presentes...que estábamos más pelaos que una gallina en la cazuela.

En fin, corrupción y otros cantares…


Surfeando la Costa Norte de Mombasa en Matatu: Watamu, Malindi y Lamu

Y del este nos vamos hacia el Norte…Matatu Trip desde Diani hasta UkundaUkunda- Likoni, tomando el ferri hasta Mombasa y comenzamos a explorar la costa.


Antes de nada hay que decir que si en esta vida los contactos son de gran ayuda para tu vida diaria, en Kenia resultan imprescindibles y más para el mochilero. Se encuentran pocos por el país y es que resulta complicado viajar de manera independiente. Ser Mzungo (blanco) tampoco es fácil en un país de predominancia negra, a no ser que tengas un nombre cubriéndote las espaldas…Y así, otra vez, la suerte me acompana, este hombre es Jeff. Esta linda personita es nuestro relaciones públicas particular y para todo lo demás Master Card. Desde Diani Beach nos consigue los safaris al mejor precio, y nos busca anfitriones u otros contactos en cada lugar en el que desembarcamos. Gracias a él uno puede disfrutar sin mayores percances este hermoso pero delicado país.




Primera estación: Watamu

Es inevitable no toparse con la idiosincrasia keniata al tomar cualquier bus hacia ninguna parte. Los horarios son bastante más que flexibles y uno puede llegar a esperar horas hasta que el autobús esté lleno antes de salir hacia el destino. Mientras, desde las ventanas, los vendedores de cualquier cosa vendible te acosan para que compres galletas, dulces, cacahuetes, relojes, máquinas de hacer sudokus, paraguas, flotadores y cualquier cosa que se te pase por la cabeza…en Mombasa todo es posible de conseguir. Dos horas después: Reggae, Bollywood o whatever, coro de claxon de feria y paisaje frondoso de carretera…A los lados: pinos, palmeras cocoteros, mangos, plataneros, maizales… delicias para la vista y el olfato. Entre tanto se cruza algún poblado de casas de madera, paja y barro.


A la llegada a Watamu, Baya nos espera y nos acoge en su hermosa casa, el rico entre los pobres…Damos una vuelta por la bahía de los galápagos, comemos en un bar local algo de comida típica africana…chapatis con carne…qué delicia. Por la tarde recorremos la reserva forestal de Akabuko Sokoko, la más grande de las reservas de la selva indígena en el este de África. Caminar por sus senderos es una experiencia casi mística, pues existen más de 200 especies distintas de pájaros y escuchar los can
tos es un regalo de los dioses…Por el camino nos topamos
con las Safarians…las hormigas temidas de los bosques que van hacienda auténticas carreteras y si te descuidas y te metes en su camino te hacen trigo molido en mordiscos por las partes más nobles.



Al día siguiente recorrimos las ruinas de Gede a 4km de Watamu, los restos de un antiguo pueblo Swahili del siglo XIII. Andrew nos hizo de guía y se lo pasó en grande con nosotros que no parábamos de hacer el cabrales…Mas del mismo rebozado salvaje…qué esperabais si no el trepar por los árboles y las lianas…Ni siquiera el esguince de muñeca me impidió disfrutar un rato de las tarzanadas. Luego vienen las lamentaciones…

En busca del León en Tsavo East















Perdón por el retraso...Pero ha sido imposible realizar la conexión a causa de mis últimos viajes por el Norte de Mombasa...Llegué hoy con algunas aventurillas ya caducadas en el tintero y otras más frescas en la mochila...pero acá sigo, teclado
en mano, dispuesta a relatar al menos una parte.

De las Shimba Hills nos dirigimos al Tsavo East...uno de los parques nacionales más grandes de toda Kenia, con un paisaje muy característico de vegetación seca, tonalidades amarillentas y anaranjadas, hormigueros que parecen casas humanas, y las típicas acacias haciendo de sombrilla para todos los animalillos q
ue conviven en este lugar, que no son pocos...Además de miles de antílopes, ciervos, gacelas, pájaros de todo tipo, avestruces, búfalos, hipopótamos, jirafas, elefantes y elefantes y más elefantes ( de tantos que había al final sus apariciones acabaron convirtiéndose en la indiferencia del ver pasar una mosca)... Si tenemos suerte podemos ver algún guepardo o, mejor aún,...Leones...chan chan...parece-menterio...pero con la flor en el culo nos topamos con una leona en medio de la senda, echándose una siesta después justo de zamparse un búfalo entero, cuyos restos yacían a escasos metros adelante...Y allí nos dejó el espectáculo: costillas poco hechas, olor a descomposición mezclado con las descargas del felino después de su bendito atracón...naturaleza viva y muerta a cinco palmos de
de nuestras lindas narices. África salvaje en su máximo esplendor.








Y la verdad que es espectacular asistir a una experiencia como ésta, de convivencia con lo más wild...en un entorno aparentemente tranquilo de convivencia animal pero dónde en cualquier esquina se está pudiendo desarrollar toda una escena de depredación y lucha por la supervivencia.

Mirá que lindo y tranquilo parece el gatito...Pero ché , no me hubiera hecho tanta gracia encontrármelo media hora antes con el estómago vacío.