Malindi no resultó la ciudad ideal para unas vacaciones…Acá es dónde uno se siente completamente Mzungo con todas las connotaciones que el término conlleva y, si pueden y te descuidas un pelín, te cagan por todos los lados…Sientes el rechazo y la distancia de la gente. Necesaria experiencia quizás para comprender el otro lado y sentir el picor de los mosquitos en la piel de color, o sin color o multicolor. Es ese no poder pasear por las calles sin ser atravesado por las miradas que asocian al Mzungu con el rico, el explotador, el colonizador y el turista.
Tuvimos un pequeño incidente con la policía y gracias a que Rayman, nuestro siguiente contacto, pudo zafar con ellos. Nos intentaron buscar la vuelta porque habíamos estado fumando en un playa pública…y si, así son de absurdas las leyes en este país: No se puede fumar tabaco en los lugares públicos yo espacios abiertos cuando alguien está presente…Pero los muy cabrones buscaban dinero por debajo del fardo, no pretendían ponernos una multa, si no que trataban de acojonarnos con llevarnos presos si no pagábamos…hablaban en Swahili con Rayman para ver si sacaban tajada a esos turistas blancos…los presentes...que estábamos más pelaos que una gallina en la cazuela.
En fin, corrupción y otros cantares…
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